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Psicologia

Las heridas de nuestra infancia que permanecen en nuestra adultez

Durante nuestra infancia se dan situaciones que nos sobrepasan porque no contamos con las herramientas para llevarlas a cabo, pudiendo convertirse en un trauma infantil.

Al no tratar este trauma, podrá repercutir en nuestra vida adulta haciéndonos sentir incapaces ante algunas situaciones que detonen el trauma.

Superar obstáculos:
Durante la infancia vamos aprendiendo a cómo gestionar nuestras emociones y superar obstáculos. Todo lo que vean nuestros hijos en nosotros, lo asimilarán para poder afrontar la vida. En la etapa más joven de una persona es cuando más información absorben. Por eso, debemos ser un buen ejemplo para ellos porque somos su primer modelo a seguir de quien asimilarán comportamientos.


Si bien cada persona es un mundo completamente distinto, nunca está demás decir que el acto de sentir es completamente normal, pero cuando empezamos a sentir cosas que nos resultan negativas, es que debemos trabajar en ello para solucionarlo y no dejarlo pasar como si fuera nada.

Principales traumas infantiles:

La elección de vida que decida tomar cada niño es cosa enteramente suya y debemos de apoyarlo con nuestro afecto, sin embargo, los traumas infantiles más comunes tienen origen en la familia:

• Miedo al abandono: Por el motivo que sea, hay niños a los que se los ha dejado solos durante largos períodos, lo cual puede desembocar en que los niños se vuelvan inseguros de sí mismos. Esta costumbre de estar solo puede que se perciba como algo normal, pero de forma inconsciente generan el miedo a quedarse solos y de ahí, una dependencia emocional.

• Violencia familia: La violencia no es la solución ante los problemas. Con un golpe podemos dejar marcados a nuestros hijos por toda su vida y no le habremos enseñado que hablando se solucionan las cosas.

• Rechazo: Inconscientemente los padres pueden transmitir rechazo a sus hijos, y aunque algunos tratan de disimularlo, los niños lo sienten y se convierte en un gran golpe emocional para ellos, donde será difícil crear una buena autoestima para él, pues se habrá sentido infravalorado desde pequeño.

• Injusticias: La confianza es uno de los valores que debemos procurar que se transmita a los hijos, teniendo un trato igualitario con sus hermanos y otras personas. Los niños tienen la capacidad de sentir si algo es o no justo, y dependiendo de los tratos con los que haya crecido, puede volverse inseguro en sí mismo.
• Promesas: Las promesas que no se cumplen pueden parecer poco importantes para quien las hace, pero para el niño significa algo que él deseaba, pero no se dará. Esto causa desconfianza en nuestros hijos.

• Humillación: Las situaciones de bullying, burlas constantes e infravaloración pueden causar autoestimas bajas y depresión.

• Miedo: El miedo a lo desconocido o a los cambios pueden generar ansiedad. Para evitar esto, se debe tener paciencia y comprensión. No tratar de demostrar al primer intento que un miedo no es para tanto, sino que debe sr gradual, para que el niño entienda por sí mismo que no hay problema.

Los comportamientos y tratos a los que exponemos a nuestros hijos serán parte de lo que serán cuando sean adultos. Siempre hay que procurar conscientes de lo que hacemos, decimos y transmitimos a ellos.